Inglaterra: cuando la esperanza duele más que la derrota
Hay derrotas que se digieren con el tiempo. Y hay derrotas que se clavan en el estómago y ahí se quedan. Lo de Inglaterra ante Argentina en semifinales del Mundial 2026 pertenece a la segunda categoría.
En Prensa Gráfica Deportes creemos que lo verdaderamente cruel no fue perder, sino cómo se perdió. Cuando un equipo llega tan lejos, cuando toca con los dedos la final, el colapso tardío no es solo futbolístico: es emocional, casi existencial. Inglaterra no cayó ante un rival superior desde el minuto uno, cayó ante sí misma en los últimos compases. Y eso, en una nación que arrastra 60 años sin levantar un trofeo mayor, convierte la frustración en algo insoportable. Vale la pena recordar que las grandes heridas deportivas no vienen de las goleadas esperadas, sino de las victorias que se escapan entre los dedos. Argentina no ganó tanto como Inglaterra perdió.
Este colapso tardío quedará grabado en la memoria colectiva inglesa como uno de los episodios más amargos de su historia futbolística reciente. Porque duele más soltar algo que ya creías tuyo.